Covid internacional

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Cada nación enfrenta la pandemia según sus perspectivas, idiosincrasia y hasta estilo económico, en Latinoamérica las soluciones han sido distintas, desde la inconsciencia como en el caso de México y Nicaragua hasta la rigidez extrema como en el Perú, rigidez muy criticada pero necesaria por la característica principal del peruano, la picardía criolla.

A nivel mundial también existen variaciones radicales, China donde se inició la pandemia, con gobierno totalitario al principio la trató de mantener oculta e incluso el médico que quiso prevenir al mundo resultó procesado y hasta falleció, pero su mismo carácter totalitario le permitió crear barreras herméticas en las regiones afectadas, y así aparentemente ha conseguido poner fin a su problema; Japón triplica en población al Perú pero menos fallecidos y menos contagiados, sin embargo no ha decretado confinamientos, salvo con mucha discreción en ciudades al interior, en el país las medidas coactivas y coercitivas no son la regla en el país desde la segunda guerra mundial, sin embargo los nipones practican más la ciudadanía, culturalmente son muy disciplinados y la práctica de conducta de prevención por salubridad la llevan arraigada, no les significa esfuerzo usar mascarillas o quedarse en casa.

El Presidente de Estados Unidos ha demostrado también poca conciencia hacia su ciudadanía al tardar la toma de medidas, sus consecuencias serán para el Perú también duras, las empresas se han cerrado en gran magnitud y las bolsas del país se desplomaron en más del 30 %, ninguna estimación es alentadora, se estima que en el segundo trimestre del 2020 la economía se contraerá entre 24 y 30 %, algo nunca antes visto, el desempleo aumentará en 30 % ya que se destruyen puestos de trabajo al ritmo de 3.3 millones por semana, la Casa Blanca ha impulsado el rescate más grande de todos los tiempos pero que se sustentará en deuda pública, de este modo los déficits fiscales agregados del 2020 y 2021 equivaldrán al PBI del Japón.

El Reino Unido es la oveja negra a nivel mundial, su posición ha sido no declarar ninguna medida extrema y el resultado fue el contagio del ministro de Economía, altos funcionarios y el mismo Primer Ministro, quien llegó a estar hospitalizado; de este modo se presentaron las cosas allí tras una política pública irresponsable y casi criminal de Boris Johnson, donde tomaron como acertada la hipótesis de la “inmunización del rebaño” perdiendo tiempo valioso; a contrapelo de los países de la Unión Europea se minimizó el riesgo, la presión médica, académica y periodística logró hacer valer la sensatez, pero la consecuencia ha sido una catástrofe en cantidad de fallecidos, sorprendente en la nación que en un tiempo fue ejemplar; en 1945 Churchill fue retirado del gobierno y el sucesor Attlee creó un estado de post guerra de bienestar con seguridad de la cuna a la tumba, uno de los mejores, pero desde Tatcher se ha llegado a Johnson quien dijo “proteger la economía y si mueren unos pensionistas, que pena”, deshumanizada posición del Reino Unido.