El Oro (segunda parte)

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Siempre existieron símbolos de la estabilidad social alcanzada, debían ser aquellos bienes durables, fácilmente transportables y acumulables que representaban el fruto de la organización social que estuvo vigente en décadas y hasta siglos de trabajo de una cultura; entre dichos bienes, el que mejor los representaba, era el oro.

Por eso es que, hasta nuestros días, nos referimos al oro como metal refugio de nuestra sociedad contemporánea y globalizada.  Como todos sabemos, el oro más que ser un commodity de uso industrial, es un producto común en el cual los ciudadanos del mundo confiamos que otorgará valor adecuado al fruto de nuestro trabajo a lo largo del tiempo.

El sistema de gobierno teocrático recurrió al oro para alcanzar estabilidad social; desde entonces, los sistemas de gobierno han evolucionado hasta lo que denominamos democracia y, sin embargo, a pesar de dicho largo tránsito el oro se ha mantenido vigente.

Cuando el sistema monetario internacional decidió desvincularse del patrón oro, olvidó que éste significaba mucho más que la ambición por poseer un dorado metal.  Las reservas en oro constituyen la posibilidad de que el ente emisor de monedas o billetes de uso común de algún país, en nuestro caso el Banco Central de Reserva del Perú, esté en la posibilidad de devolver en ese metal la cantidad que dichas monedas o billetes representen.

La minería significa mucho más de lo que generalmente se conoce; el desarrollo de un proyecto minero de trascendencia representa la posibilidad de que el Estado contemporáneo cuente con mayores recursos para cerrar las brechas en nuestro proceso de inclusión social, y dichos abismos están signados por la falta de infraestructura social y productiva; constantemente se está calculando el costo de cubrir la brecha infraestructural que nos permita equilibrarnos respecto a las naciones desarrolladas, sin embargo lo evidente es que dicha brecha está creciendo.

Un país desarrollado es una organización social estable, que se proyecta al futuro, que es capaz de acumular y garantizar el fruto de su trabajo en bienes durables, tan durables e intercambiables como el oro, es de todos conocido el aporte que la minería brinda a la economía del Perú, también está claro que los empresarios mineros no pueden ser ciegos ante las diferencias en las oportunidades que se brindan a todos los ciudadanos, la minería va, y debe ir, allí donde sea rentable económica, social y ambientalmente.

Es bastante doloroso que en nuestro país se de margen a una exitosa minería ilegal, la cual incluso aporta en las elecciones y coloca parlamentarios, la presencia de Ananea y La Pampa, precisamente productores de oro, son evidencia que la política anda muy mal en el país, los que están detrás de la minería ilegal estafan al Perú, aprovechando sus riquezas sin dejar nada a cambio, sin reciprocidad, sin ofrenda a la Nación que es de todos los peruanos.