Nuestra Misión

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La historia de Tacna se sigue construyendo a través de los sucesos de cada día, las autoridades pasan, las entidades se renuevan, las personas cumplen su ciclo vital; pero hay entes que sobreviven a los políticos, las organizaciones y las personas. Sin apelar a falsas modestias, podemos proclamar a Radio Tacna como una de ellas, desde el balcón de la verdad, la seriedad, la integridad, el profesionalismo, no sólo hemos narrado la historia moderna de Tacna, no solamente formamos parte de la historia de Tacna, sino que hemos contribuido a que esta tierra sea lo que es.

Desde un radioreceptor, el artefacto eléctrico más modesto del hogar, nuestra voz ha sostenido el espíritu tacneñista, el hecho de haber sido mucho tiempo un monopolio en las ondas radiales no nos corrompió, jamás voluntariamente hemos faltado a la verdad, jamás hemos planteado un chantaje a autoridad alguna, jamás hemos pensado que nuestra función sea otra que la de servir, jamás olvidamos las lecciones de nuestro padre, creador y guía, José Cáceres Vernal, quien volcó todo su patrimonio, consistente nada más que en la integridad, en forjar esta empresa.

Cáceres Vernal era descendiente de una dama tarapaqueña desposeída por la guerra, cuyo padre Pablo Vernal Marquesado estaba emparentado con Alfonso Ugarte Vernal y debió abandonar sus propiedades; no era dinero lo que llevaba en su bagaje nuestro fundador, pero sí un enorme talento, inquietudes enormes y amor a Tacna, las vicisitudes de la ocupación lo llevaron a estudiar en Lima la carrera que sería su devoción, su objetivo y su asesina, la radio técnica, quiso traer aquí la última maravilla del mundo y lo logró hacen 75 años.

Murió como mueren los soldados de la paz, trabajando, el vacío de su personalidad y empuje fue asumido por la viuda, Yolanda, de igual origen e infancia castigados por la infausta guerra, ella entregó su vida a una causa, que no fue ni es ahora lo que se supone el motor de los emprendedores, el lucro, porque quien crea una empresa periodística con ese afán está condenado a lucrar con la corrupción, esto lo estamos hoy viendo en Tacna.

Yolanda tuvo que enfrentar la presencia de militares armados que nos hicieron visitas no gratas, pero no fueron los únicos que han querido destruir esta obra, hijos de Radio Tacna capacitados por José Cáceres, empleados de nuestra confianza, competencia malsana, han tratado de acallarnos a lo largo de nuestra monumental historia; absurdamente porque lo repetimos: el lucro no es lo nuestro, nacimos humildes, así seguiremos sin que claudique la integridad. La historia de Tacna se sigue haciendo y seguimos siendo parte de ella.

Tacna sigue necesitando instituciones tutelares que la orienten, los medios de comunicación hoy juegan un papel importantísimo y lo están demostrando, pero también pueden ser herramienta de la corrupción; desde la creación de Radio Tacna nuestra opción es seguir siendo modestos, seguir dando escuela de integridad, Tacna lo necesita.