Peruano Universal II

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Continuamos la semblanza de Javier Pérez de Cuellar

Supo evitar tanto la presunción exagerada de su rol, como el retraimiento frente a cuestiones difíciles y controvertidas. Poco a poco fue ganando la confianza de sus interlocutores, afirmando su autoridad para mediar y promover con eficacia la paz y la seguridad internacionales, y ganando influencia sobre los asuntos globales.

Usó su posición para cuestionar el funcionamiento del Consejo de Seguridad y desarrollar estrechas relaciones con todos los principales líderes mundiales, Ronald Reagan y Bush, Gorbachov, Deng Xiaoping, Mitterrand, Margaret Thatcher y el papa Juan Pablo II.

Para un segundo quinquenio en la Secretaría General, don Javier puso como condición que el compromiso de cooperar en la solución de problemas internacionales, así la ONU pudo contribuir con el fin de la Guerra Fría, siempre consideró que para mantener la paz y la seguridad internacionales, las Naciones Unidas debían promover el desarrollo y la lucha contra la pobreza.

Desde los años 80 tuvo la iniciativa del cuidado del medio ambiente en el mundo, en 1987 emitió el informe “Nuestro futuro común”, en el que se plantea por primera vez el concepto del desarrollo sostenible y sus tres dimensiones: económica, social y ambiental, que se plasmaron en la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, de alcance universal.

Consideró que la paz es mucho más que la ausencia de la guerra, advirtió la cambiante naturaleza de los conflictos contemporáneos y la necesidad de prevenirlos con un enfoque integral, atendiendo a amenazas entonces emergentes como el terrorismo y el deterioro del medio ambiente, promoviendo el desarrollo sostenible, los derechos humanos y la democracia.

En el 2016, el enfoque de la paz sostenible fue aprobado por unanimidad, y busca prevenir y resolver los conflictos atendiendo a sus causas profundas, promoviendo el desarrollo inclusivo y sostenible.

Dicho enfoque es consistente con la experiencia relativamente reciente de nuestro país en materia de pacificación y desarrollo, así como con la necesidad de enfrentar desafíos globales como el cambio climático, la desigualdad o el crimen transnacional. Por ello, su promoción ha sido una de las prioridades del Perú durante su reciente paso por el Consejo de Seguridad.

Ha sido objeto de numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias en 1987, el Premio Nobel de la Paz de 1988 en nombre de las Fuerzas de Mantenimiento de la Paz de las Naciones Unidas, ha sido reconocido con doctorados honoris causa en más de cuarenta universidades, y la Academia Diplomática del Perú lleva con plena justicia su nombre; fue Premier y Canciller en el gobierno de Valentín Paniagua.

Este es el peruano a quien sus compatriotas no permitieron ser Presidente de la nación en 1995.